Figueroa: los neuquinos primero en el mercado laboral de Vaca Muerta

El gobernador dejó en claro que radicarse en la provincia requiere tener trabajo asegurado. La formación local, a través del Instituto Vaca Muerta, es la clave del modelo.
Actualidad09/04/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

El boom de Vaca Muerta convirtió a la provincia de Neuquén en un imán para trabajadores de todo el país. Pero el gobernador Rolando Figueroa fue contundente al respecto: llegar a Neuquén a buscar suerte no es la fórmula. Quien quiera instalarse en la provincia debe venir con trabajo bajo el brazo, porque —según sus propias palabras— no sobra ningún puesto.

En ese contexto, el mandatario puso en valor el rol del Instituto Vaca Muerta (IVM) como herramienta central para preparar a los neuquinos antes de que ingresen al mercado laboral energético. La idea es clara: prioridad para quienes ya viven en la provincia, siempre que estén capacitados para las demandas de una industria cada vez más técnica y exigente.

Los números que acompañan esta política son llamativos. En los últimos dos años, Neuquén capital y el resto de la provincia registraron una caída del 59% en los índices de pobreza y una reducción cercana al 55% en la desocupación. A eso se suma el liderazgo provincial en generación de empleo, actividad en la construcción y consumo en comercios. Datos que el propio Figueroa repasó para graficar la transformación que vive el territorio.

El gobernador también hizo hincapié en las decisiones de gestión que permitieron sostener ese rumbo: reducción del gasto público, eliminación de jubilaciones de privilegio, achicamiento del Estado y reordenamiento de prioridades junto a los intendentes de todas las regiones. Un esquema que, según describe, permitió liberar recursos para invertir donde realmente hace falta.

En materia financiera, Figueroa adelantó que la deuda pública de la provincia de Neuquén se redujo un 38%, aunque aclaró que se seguirá recurriendo al financiamiento para llegar al pico de producción proyectado para 2030 con la infraestructura necesaria. El desafío no es menor: acompañar el crecimiento económico con obras que sostengan también el inevitable aumento poblacional.

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