
De las aulas a la miel: cómo un joven de Junín transformó su pasión en emprendimiento
Redacción Abierta

A los 18 años, Agustín Mabres Valdez ha logrado lo que muchos emprendedores buscan durante años: transformar una pasión descubierta en las aulas en un proyecto productivo real. El joven neuquino de Junín de los Andes, estudiante de sexto año del CEI San Ignacio de la Fundación Cruzada Patagónica, creó 'Las Melarias', un emprendimiento apícola que nació dentro de la institución educativa y que hoy le genera ingresos mientras completa sus estudios secundarios. Su historia es, en definitiva, la de un adolescente que encontró en la escuela agrotécnica no solo un lugar de aprendizaje, sino el espacio donde su vocación por las abejas echó raíces profundas.
En Neuquén, donde la educación técnica y agropecuaria juega un papel clave en la formación de jóvenes emprendedores, el caso de Agustín resulta paradigmático. El CEI San Ignacio, ubicado en Junín de los Andes, representa exactamente ese tipo de institución que combina formación académica con oportunidades reales de desarrollo productivo. La apicultura, lejos de ser una curiosidad exótica, se inscribe en las tradiciones productivas de la Patagonia neuquina y en la creciente demanda de miel artesanal de calidad. Que un adolescente haya encontrado en esta actividad tanto vocación como viabilidad económica habla de cómo la educación técnica neuquina está cumpliendo su propósito: conectar talento joven con oportunidades concretas.
La historia comienza cuando Agustín, fascinado por el comportamiento de las abejas, descubre en la escuela su verdadera vocación. 'Me apasionaba, me encantaba, me volvía loco saber cómo un insecto de dos centímetros puede mover un planeta y puede mantenerlo', explica. Pero las vocaciones sin apoyo real corren el riesgo de quedar en el terreno de las intenciones. Lo que distingue el caso de Agustín es el papel fundamental que jugó Cristian Hernández, uno de sus docentes. Aunque Hernández dejó de acompañarlo como profesor después de tercer año, continuó alentando su interés. El gesto definitivo llegó después de las vacaciones de cuarto año: le regaló cuatro colmenas. 'Me dio un voto de confianza muy grande', recuerda Agustín. Para el joven, ese obsequio no fue solamente un presente material, sino el punto de partida de un compromiso personal que asumió como una responsabilidad: 'Cuando alguien te da ese voto de confianza, tenés el deber de ser comprometido, disciplinado y hacer valer la pena el voto de confianza de una persona'.

Las primeras cuatro colmenas fueron instaladas en un apiario ubicado en Spring Creek, un lodge de pesca a unos dos kilómetros de la escuela. Allí Agustín comenzó a familiarizarse con un proceso productivo que, a pesar de su aparente simplicidad, requiere paciencia, conocimiento continuo y dedicación extrema. Mientras realizaba tareas de manejo de las colmenas en ese espacio, en su casa llevaba adelante parte de la elaboración y envasado. Más adelante, pudo utilizar la sala de extracción del CEI San Ignacio para obtener la miel destinada a comercialización. Su primera extracción, aproximadamente un kilo y medio, se convirtió en el primer lote de 'Las Melarias', envasado y etiquetado personalmente. 'Era algo tan mío que nunca había sentido esa sensación de tener algo que conseguiste vos desde principio a fin', comenta. El nombre del emprendimiento no fue arbitrario: después de considerar opciones vinculadas al territorio (Junín de los Andes es su ciudad), Agustín eligió 'melaria', un término que conserva identidad pero que trasciende lo local, permitiendo que el proyecto creciera sin limitaciones geográficas.
Lo que hace de Agustín un emprendedor contemporáneo, sin embargo, va más allá de la producción de miel. Reconoce que en el mercado actual, donde la oferta de productos artesanales crece constantemente, la diferenciación pasa por la comunicación. Por eso utiliza Instagram como principal canal de difusión, mostrando el día a día de sus colmenas, acercando la apicultura a seguidores potenciales y construyendo una marca. 'Me diferencio más allá del producto por la forma en que lo comunico y por la forma en que lo promociono', explica con una madurez que excede su edad. Para Agustín, la apicultura también significó comprender la importancia de las abejas para el equilibrio ambiental, algo que comenzó en el aula pero hoy forma parte integral de su proyecto de futuro.
Para los neuquinos interesados en emprendimientos jóvenes, en apicultura o en historias de vocación transformada en proyecto, el caso de Agustín representa un modelo posible. Termina su secundaria mientras continúa trabajando con sus colmenas, haciendo crecer 'Las Melarias' de manera sostenida. Lo que comenzó con cuatro colmenas es hoy un emprendimiento que demuestra una verdad fundamental: en Neuquén, la intersección entre educación técnica de calidad, docentes comprometidos y jóvenes apasionados genera oportunidades reales. Quien desee conocer el trabajo de Agustín y contactarse puede hacerlo a través de Instagram en @LasMelarias.
Lo que hay que saber
- Agustín Mabres Valdez es un estudiante de 18 años del CEI San Ignacio en Junín de los Andes que creó 'Las Melarias', un emprendimiento apícola que funciona desde hace aproximadamente dos años y genera ingresos reales mientras completa sus estudios de educación media.
- El proyecto nació a partir de un regalo de su profesor Cristian Hernández: cuatro colmenas que instaló en un apiario en Spring Creek, a dos kilómetros de la escuela, y que hoy produce miel comercializable con etiqueta propia.
- Agustín utiliza redes sociales, especialmente Instagram (@LasMelarias), como herramienta de diferenciación y marketing, reconociendo que en emprendimientos artesanales la comunicación es tan importante como el producto mismo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto produce 'Las Melarias' y dónde puedo comprar su miel?Su primera producción fue de aproximadamente un kilo y medio. Agustín comercializa a través de redes sociales. La mejor forma de contactarse es mediante su cuenta de Instagram @LasMelarias, donde publica disponibilidad de producto y formas de compra.
¿Dónde estudia Agustín y cómo puedo saber más sobre programas similares en escuelas agrotécnicas de Neuquén?Agustín cursa sexto año en el CEI San Ignacio, una institución agrotécnica de la Fundación Cruzada Patagónica ubicada en Junín de los Andes. La provincia de Neuquén cuenta con varias escuelas técnicas agropecuarias que ofrecen formación y oportunidades para emprendimientos como este.



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