Capilla Santo Domingo Savio: más de un siglo de fe salesiana en Chos Malal

En el corazón del norte neuquino, junto al cementerio de Chos Malal, esta capilla preserva la historia de la evangelización patagónica y forma parte del Camino de la Fe provincial.
General12/08/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

Sobre la avenida Don Bosco al 1.300 en Chos Malal se alza un templo sencillo pero cargado de significado histórico: la capilla Santo Domingo Savio. Ubicada en inmediaciones del cementerio local, este espacio religioso es mucho más que un edificio de culto. Es un testimonio vivo de más de cien años de presencia salesiana en el Alto Neuquén y forma parte integral del patrimonio espiritual que define la identidad de esta región.

La importancia de esta capilla trasciende lo arquitectónico. En un territorio donde la evangelización fue obra de misioneros que recorrieron enormes distancias a caballo y a pie, Santo Domingo Savio representa la consolidación de una red pastoral que alcanzó a comunidades dispersas, parajes criollos y comunidades mapuches. Su advocación al joven discípulo de Don Bosco, reconocido por su piedad y compromiso con la infancia, refleja directamente la misión educativa y social que los salesianos llevaron adelante en toda la Patagonia neuquina desde fines del siglo XIX.

Lo que hace verdaderamente única a esta capilla es su capacidad de condensar la historia litúrgica de la Iglesia católica en dos altares. El primero, un retablo tradicional construido según la estética del culto pre-conciliar, permanece en el presbiterio con sus cuatro columnas toscanas, el sagrario central y la imagen de Santo Domingo Savio. Este altar es un documento material de la misa en latín, celebrada de espaldas a los feligreses, práctica que fue la norma durante siglos. Décadas más tarde, el párroco Vicente Martínez construyó un segundo altar orientado hacia la comunidad, tallado en una sola piedra traída desde Tricao Malal, que refleja la reforma litúrgica impulsada por el Concilio Vaticano II (1962-1965). La preservación simultánea de ambos altares permite al visitante tocar con las manos la transformación que revolucionó la experiencia religiosa de millones de católicos en el mundo.

La presencia salesiana en Chos Malal no fue un fenómeno aislado sino parte de una estrategia evangelizadora de largo aliento. Sacerdotes como Domingo Milanesio (conocido como "Patiru Domingo"), Marcelo Gardín, Florindo Zandonella, Mateo Gavotto, Bartolomé Panaro (primer párroco de Chos Malal) y Pedro Martinengo recorrieron montañas y valles del norte provincial. La Parroquia María Auxiliadora, matriz de la que depende Santo Domingo Savio, se convirtió en el centro de una red pastoral que extendía sus tentáculos hacia territorios donde las distancias medían en jornadas de caballo. Estos religiosos no solo predicaban: participaban activamente en la construcción de capillas, transmitían valores de solidaridad y trabajo, y acompañaban a comunidades en momentos críticos. La capilla, ubicada junto al cementerio, alberga los restos de algunos de estos primeros evangelizadores, convirtiendo el lugar en un espacio donde la historia y el presente coexisten naturalmente.

Para el vecino neuquino interesado en el patrimonio religioso provincial, Santo Domingo Savio representa una oportunidad concreta de entender cómo la fe se construyó desde la base, lejos de grandes catedrales y monumentos urbanos. La capilla integra el Camino de la Fe, un corredor turístico de 800 kilómetros que conecta más de 40 espacios religiosos desde Ailinco hasta Villa La Angostura. Chos Malal, como antigua capital del Territorio Nacional del Neuquén, adquiere un rol especial en este recorrido: fue desde aquí donde se organizó la vida religiosa y social del norte provincial durante décadas. Visitar esta capilla permite acceder a una narración material de cómo la comunidad se congregaba, celebraba y encontraba sentido a la vida comunitaria. Su fiesta patronal cada 6 de mayo renueva el vínculo de los vecinos con Domingo Savio y con el carisma de Don Bosco, basado en la educación, la juventud, la alegría y el servicio.

Lo que hay que saber

  • La capilla Santo Domingo Savio está ubicada en la avenida Don Bosco al 1.300 en Chos Malal, junto al cementerio local, y preserva más de un siglo de historia salesiana en el Alto Neuquén.
  • El templo conserva dos altares: uno tradicional pre-conciliar con columnas toscanas y sagrario central, y otro posterior a 1962 orientado hacia los feligreses, tallado en piedra de Tricao Malal, que documentan materialmente la reforma litúrgica del Vaticano II.
  • Forma parte del Camino de la Fe, corredor turístico de 800 kilómetros que conecta 40 espacios religiosos neuquinos, y su fiesta patronal se celebra cada 6 de mayo con significado especial para la comunidad local.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre los dos altares de la capilla?

El primer altar, tradicional, refleja la liturgia pre-conciliar donde el sacerdote celebraba de espaldas a los feligreses. Está compuesto por un retablo con columnas toscanas, sagrario central e imagen de Santo Domingo Savio. El segundo, construido por el párroco Vicente Martínez tras el Concilio Vaticano II, está orientado hacia la comunidad y fue tallado en una sola piedra de Tricao Malal, simbolizando la reforma que acercó la misa al pueblo.

¿Cuál es la importancia de Santo Domingo Savio en la historia religiosa neuquina?

Santo Domingo Savio fue un joven discípulo de Don Bosco, fundador de la orden salesiana. Su advocación en esta capilla de Chos Malal refleja la misión educativa y de acompañamiento a la infancia que los salesianos llevaron adelante en todo el norte neuquino desde fines del siglo XIX, particularmente a través de misioneros como Domingo Milanesio, Marcelo Gardín y otros que evangelizaron comunidades dispersas en territorios de grandes distancias.

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