
Más de 285 especies de aves convierten a Neuquén en uno de los cielos más ricos del país
Redacción Abierta
Hay mañanas en Neuquén en las que el silencio engaña. Un golpe seco sobre un tronco revela al carpintero gigante en algún rincón boscoso del sur. Un poco más arriba, un cóndor aprovecha corrientes de aire que solo él parece conocer. En la estepa, el choique se desplaza veloz como si llevara el viento adentro. Y en las lagunas del norte, los flamencos tiñen el agua de un rosa casi improbable. La provincia de Neuquén alberga más de 285 especies de aves, una de las cifras más altas del país para el avistaje, gracias a una geografía que muta radicalmente cada pocos kilómetros.
Bosques andinos, montañas, humedales, lagunas, bardas y estepa: cada ambiente tiene su sonido propio, su vuelo particular y su manera única de habitar el territorio. En el valle de los ríos Limay y Neuquén, el cisne de cuello negro, la gallareta de escudete rojo, el macá grande y el pato barcino comparten el agua con garzas que se dejan ver en el Paseo de la Costa de Neuquén capital. Cerca de Villa La Angostura, el grito del tero y el vuelo rasante de las gaviotas cocineras son parte del paisaje cotidiano. A veces alcanza con detenerse unos segundos frente al río para descubrir todo un universo en movimiento.
En barrios, chacras y veredas del valle, la calandria, el hornero, el cardenal de copete rojo y el tordo son compañía diaria. Aparecen sobre un alambrado, cantan desde un árbol frutal o cruzan una calle de tierra al atardecer. Más al oeste, en la zona de lagos y bosques, se suman los cauquenes, mientras que en la estepa habita la rara, una de las aves más singulares y poco conocidas de toda la Patagonia. La provincia de Neuquén es, además, el único lugar del país donde se pueden encontrar el huet-huet castaño y la tenca, dos especies que habitan el Alto Neuquén y están asociadas a áreas protegidas como Lagunas de Epu Lauquen y el Parque Provincial Tromen.

El territorio neuquino cuenta con 12 Áreas Importantes para la Conservación de Aves y dos sitios de relevancia internacional bajo la convención Ramsar: el Parque Nacional Laguna Blanca y el Parque Provincial Tromen. Lugares como el Parque Nacional Lanín, los lagos Aluminé y Moquehue, el valle del río Limay y las lagunas del norte se convierten cada primavera en destinos ideales para detenerse, mirar con calma y simplemente escuchar.
Observar aves no es solo identificar especies en una guía de campo. Es aprender a leer el entorno de otra manera: descubrir que el cielo de Neuquén está lleno de señales, que ciertos cantos anuncian estaciones y que hay pequeñas escenas que se repiten todos los días frente a nuestros ojos sin que muchas veces les prestemos atención. En este rincón de la Patagonia, incluso el aire guarda memoria.



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