El club que los formó de niños hoy los tiene de entrenadores

En el oeste de Neuquén capital, dos hermanos encontraron en el fútbol mucho más que un deporte. El Club Estrella del Norte es su historia y también su presente.
General16/04/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

Hay lugares que marcan a una persona para siempre. Para Fernando y Jairo Ontiveros, ese lugar es el Club Social y Deportivo Estrella del Norte, ubicado en el barrio Gran Neuquén Norte, en el oeste de Neuquén capital. Allí llegaron siendo chicos con ganas de patear una pelota, y hoy vuelven cada tarde como entrenadores de más de 220 chicos y chicas de entre 6 y 17 años.

Lo que une a estos dos hermanos no es solo el apellido ni la pasión por el fútbol: es la convicción de que un club puede cambiar vidas. Ambos destacan que el espacio va mucho más allá de la práctica deportiva. Solidaridad, respeto, compañerismo y contención son los valores que buscan transmitir en cada entrenamiento, con chicos que llegan desde distintos barrios del oeste de la ciudad, como Z1, Toma Norte, Hipódromo y la Meseta.

El club que ambos conocieron era muy diferente al de hoy. Lo que antes era una cancha de tierra se transformó en un espacio con césped sintético, cerramiento perimetral e iluminación. Actualmente se avanza en la construcción de baños, duchas y vestuarios, obras que van a cambiar la dinámica cotidiana de la institución. Ese crecimiento en infraestructura fue posible en parte gracias al programa Clubes Sociales, impulsado desde la Secretaría de Deportes de la provincia de Neuquén, que ya alcanzó a 92 instituciones en todo el territorio provincial.

La iniciativa apunta a fortalecer a los clubes como espacios de inclusión y desarrollo comunitario, mejorando instalaciones y ampliando oportunidades para miles de familias neuquinas. Para Fernando y Jairo, cada mejora en el club no es solo un beneficio para los socios: es una oportunidad concreta para los chicos del barrio. Ver ese espacio crecer, dicen, genera una satisfacción que no tiene precio.

El mensaje que los entrenadores quieren dejar en sus jugadores es simple pero poderoso: que se diviertan, que aprendan y que sean buenas personas. Porque el fútbol, en Estrella del Norte, es la excusa perfecta para algo mucho más importante. Y esos chicos que hoy entrenan en esa cancha del oeste neuquino quizás, dentro de algunos años, vuelvan a ella con el mismo orgullo con el que hoy lo hacen Fernando y Jairo.

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