De Madrid a Chos Malal: la pastelera que apuesta al sabor local con formación de nivel mundial

Yvonne tiene 26 años, estudió en una de las escuelas gastronómicas más prestigiosas del mundo y eligió volver a su ciudad para abrir su propio emprendimiento. La tradición familiar y los productos de la región son su carta de presentación.
General02/04/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

Hay historias que combinan raíces, formación y decisiones valientes. La de Yvonne Pervanas es una de ellas. Esta joven de Chos Malal, en el norte de la provincia de Neuquén, estudió gastronomía en Córdoba y luego perfeccionó su técnica como chef pastelera en Le Cordon Bleu, una de las instituciones culinarias más reconocidas a nivel global, con sede en Madrid. Podría haberse quedado en cualquier ciudad grande. Eligió volver.

En 2023, con el respaldo de su familia, abrió Don Costa Pastelería en Chos Malal, sumándose así al legado gastronómico que su padre sostiene desde hace más de tres décadas con un restaurante y la única heladería artesanal de la ciudad, ambos bajo el mismo nombre que homenajea al abuelo de la familia. Lejos de ser una carga, ese legado es para Yvonne una fuente de inspiración: la pasión por la cocina, dice, la tiene en la sangre.

Lo que diferencia a su propuesta es la combinación entre técnica de alto nivel y materia prima local. La pastelera trabaja con frutas de temporada y productos de productores de la zona, desde manzanas y peras hasta frutos rojos que trae del Valle. Para ella, apostar a los ingredientes de estación no es solo una cuestión de sabor, sino también de coherencia: llevar la cocina hacia lo más sustentable posible es parte de su filosofía de trabajo.

La respuesta del público en Chos Malal la sorprendió gratamente. Los clientes no solo acompañan, sino que se animan a probar propuestas nuevas, sabores más complejos y elaboraciones que salen del molde tradicional. Eso le da margen para experimentar y seguir creciendo en un mercado que, aunque pequeño en escala, se muestra receptivo a la calidad.

Yvonne no se detiene en los laureles. El año pasado sumó una nueva formación en heladería artesanal con una escuela española, convencida de que la capacitación continua es parte indispensable de cualquier carrera gastronómica seria. Apostar a crecer en una ciudad chica fue, según sus propias palabras, una decisión grande. Y hasta ahora, le está dando muchas alegrías.

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