El RIGI cambia las cuentas de Neuquén: 8 millones en impuestos por 2400 millones en ingresos

El gobernador Rolando Figueroa presentó las proyecciones del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en petróleo y gas. Neuquén cederá ingresos fiscales iniciales pero espera multiplicar sus recursos hacia 2030.
General03/10/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) reconfiguró el escenario fiscal de Neuquén para los próximos cuatro años. Según las proyecciones presentadas por el gobernador Rolando Figueroa durante su informe de gestión en septiembre, la provincia resignará aproximadamente 8,1 millones de dólares en ingresos acumulados hasta 2030 por la reducción de 10 puntos en el impuesto a las Ganancias que contempla el régimen. A cambio, espera percibir más de 2.400 millones de dólares acumulados en ingresos adicionales derivados de la aceleración de inversiones en petróleo y gas.

El cálculo responde a una lógica de trueque fiscal: Neuquén cede recursos tributarios en el corto plazo para crear condiciones competitivas que atraigan y aceleren inversiones en el sector hidrocarburífero. La apuesta es que esa expansión de la actividad genere un flujo de ingresos exponencialmente superior al sacrificio inicial. Para Figueroa, ese intercambio es fundamental porque permite que el gas neuquino pueda competir en precio con la producción estadounidense en el mercado internacional de Gas Natural Licuado (GNL), un mercado donde históricamente Neuquén ha sido observador más que protagonista en volúmenes masivos. "Si tenemos un impuesto a la renta que lleve el costo de producción del GNL a un valor similar al de Estados Unidos, vamos a poder vender nuestra producción", explicó el gobernador.

El impacto sobre las arcas provinciales será progresivo. Según la proyección oficial, el RIGI comenzaría a generar un efecto creciente sobre los ingresos a partir de 2027, profundizándose durante 2028 y años posteriores. Esto significa que los años 2026 y parte de 2027 serán los más delicados en términos de flujo de caja provincial, mientras que a partir de 2028 el modelo esperaría mostrar resultados positivos acumulados. El horizonte temporal es crítico: Figueroa proyecta que hacia 2030 la economía neuquina podría duplicar su tamaño, una transformación que requeriría inversiones masivas en infraestructura vial, energética, de agua, saneamiento, vivienda, educación y salud.

En el contexto de Neuquén, esta estrategia fiscal se entrelaza con la realidad demográfica y productiva de la provincia. El crecimiento de Vaca Muerta no es solo un fenómeno de inversiones privadas; genera presión real sobre servicios básicos. Las rutas necesitan ampliación, la capacidad eléctrica requiere expansión, el agua escasea en temporada seca, y la educación enfrenta demanda creciente. El planteo de Figueroa es que el superávit proyectado hacia 2030 permitiría financiar esa infraestructura crítica sin depender exclusivamente de endeudamiento adicional. De hecho, el gobernador planteó dos caminos alternativos: cancelar la totalidad de la deuda provincial con el superávit previsto, o mantener una parte de la deuda a mejor tasa y utilizar los recursos excedentes para invertir en un fondo soberano que genere rentabilidad adicional.

La magnitud del cambio fiscal es significativa. Un crecimiento acumulado de 2.400 millones de dólares en ingresos provinciales entre 2027 y 2030 representaría un salto cualitativo en las capacidades de gasto e inversión pública de Neuquén. Para dimensionarlo: ese monto equivaldría a duplicar aproximadamente los ingresos corrientes anuales de la provincia en un período de cuatro años. Sin embargo, la viabilidad de estas proyecciones depende de factores externos: mantener precios internacionales de gas en niveles competitivos, que las grandes operadoras privadas concreten las inversiones anunciadas, que la infraestructura nacional de exportación (gasoductos, puertos) esté disponible, y que las políticas macroeconómicas nacionales no generen sobresaltos que desalienten inversiones. La historia reciente de Neuquén muestra que las proyecciones optimistas sobre recursos energéticos no siempre se materializan en los tiempos y magnitudes previstos.

Para el vecino neuquino, esta ecuación fiscal tiene consecuencias concretas en el mediano plazo. Si Figueroa acierta en sus cálculos, hacia 2030 Neuquén contaría con mayor capacidad para financiar servicios públicos, reducir la presión inflacionaria en tarifas, invertir en educación y salud, y mejorar infraestructura vial. Si las proyecciones no se cumplen como se espera, la provincia habría cedido ingresos tributarios iniciales sin lograr la expansión económica esperada, limitando la capacidad de gasto en servicios esenciales. Por eso el RIGI no es solo un instrumento de política fiscal técnica: es una apuesta sobre el futuro económico de Neuquén en los próximos cuatro años.

Lo que hay que saber

  • Neuquén cede 8,1 millones de dólares acumulados hasta 2030 por la reducción del impuesto a las Ganancias del RIGI, pero espera recibir 2.400 millones de dólares adicionales en ingresos fiscales derivados de mayor actividad en petróleo y gas.
  • El impacto positivo sobre las cuentas provinciales comenzaría a notarse a partir de 2027, profundizándose en 2028, 2029 y 2030.
  • La proyección oficial estima que hacia 2030 la economía neuquina podría duplicar su tamaño, lo que permitiría financiar infraestructura crítica (rutas, energía, agua, educación, salud) sin depender exclusivamente de nueva deuda pública.

Preguntas frecuentes

¿Esto significa que subirán mis impuestos o bajarán mis servicios en los próximos años?

No necesariamente. El RIGI reduce ingresos tributarios en el corto plazo, pero el gobierno proyecta que ese sacrificio fiscal será compensado por una expansión de la actividad económica que generará mayor recaudación a partir de 2027-2028. Sin embargo, si esa expansión no ocurre como se espera, sí podría haber presión sobre servicios públicos hasta que las inversiones en gas comiencen a rendir frutos tributarios.

¿Por qué Neuquén se suma al RIGI si pierde ingresos inicialmente?

Porque sin competitividad tributaria, los grandes operadores de gas licuado prefieren invertir en otros países. Al reducir el costo fiscal, Neuquén busca atraer inversiones que de otro modo irían a Estados Unidos u otros competidores. La lógica es que más inversión genera más producción, más empleo y, finalmente, más recaudación que compense el sacrificio inicial. Es una apuesta a que el pastel crecerá más de lo que se deja de cobrar ahora.

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