Santa Teresita: la capilla de madera que 93 años atrás unió a trabajadores y comunidad en el Lácar

Construida en 1933 en la isla homónima del lago Lácar, la pequeña capilla nació como espacio religioso para los trabajadores del aserradero local y evolucionó hacia un punto de encuentro comunitario que persiste como hito del Camino de la Fe neuquino.
General30/09/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

Sobre las aguas del lago Lácar, en un rincón boscoso de la Isla Santa Teresita dentro del Parque Nacional Lanín, se alza desde hace 93 años una pequeña capilla de madera que cuenta la historia de cómo el trabajo, la fe y la vida comunitaria se entrelazaron en esta zona de San Martín de los Andes. Construida en 1933, la capilla Santa Teresita fue diseñada con un propósito muy concreto: servir como espacio religioso para los trabajadores del aserradero de la estancia Quechuquina, que enfrentaban dificultades para acceder a ceremonias en localidades distantes.

La edificación de este templo forestal es un testimonio vivo de cómo la comunidad neuquina organizaba su vida alrededor de las actividades productivas. No fue resultado de un plan institucional, sino de la necesidad genuina de quienes habitaban y laboraban en el lugar. La familia Raguzzi aportó las maderas que constituyeron la estructura del edificio, material que provenía directamente de la actividad forestal que caracterizaba a la zona. La obra fue completada por la familia Van Dorsser, mientras que carpinteros locales y trabajadores del aserradero contribuyeron con su trabajo voluntario para levantar la pequeña construcción que se convertiría en símbolo de arraigo comunitario.

Lo que comenzó como un oratorio laboral destinado específicamente a los trabajadores del aserradero rápidamente adquirió una dimensión mucho más amplia. A lo largo de las décadas siguientes, la capilla se transformó en escenario de eventos vitales para las familias de la región: bautismos, matrimonios y misas dominicales congregaban a pobladores que veían en ese pequeño templo un lugar de encuentro permanente. Según los registros históricos locales, Santa Teresita llegó a ser considerada un sitio de «moda» para la realización de ceremonias religiosas, lo que demuestra cómo trascendió su rol inicial para convertirse en un núcleo simbólico de la vida comunitaria.

La elección de la madera como material constructivo no fue casual. Reflejaba la realidad económica y productiva del territorio: la zona vivía del aprovechamiento forestal, y la capilla, construida con ese mismo material, se integró naturalmente al paisaje y la identidad del lugar. A casi un siglo de su construcción, la capilla continúa rodeada por un extenso bosque nativo de coihues, cipreses, maquis y arrayanes que cubre aproximadamente el 90 por ciento de la isla. La arquitectura austera del templo mantiene esa coherencia original con el entorno, sin pretensiones de grandiosidad, sino como expresión genuina de lo que una comunidad necesitaba para vivir dignamente.

Hoy, la capilla Santa Teresita forma parte del Camino de la Fe, la ruta de peregrinación que recorre la provincia de Neuquén desde Ailinco hasta Villa La Angostura. Su presencia integra una red de sitios religiosos y de patrimonio cultural que permite a visitantes y neuquinos conocer la dimensión espiritual y social del territorio. La isla misma, de aproximadamente 250 metros de ancho por 375 metros de largo, es accesible únicamente por agua, mediante excursiones en lancha autorizada (como las que ofrece Naviera Lácar & Nonthue), lo que preserva su carácter singular y su entorno natural prácticamente intacto. La capilla permanece como un puente vivo entre generaciones, conectando a quienes pasean por el Lácar con una época en la que los lazos entre trabajo, territorio y comunidad eran inseparables.

Lo que hay que saber

  • La capilla Santa Teresita fue construida en 1933 en la isla del mismo nombre, sobre el lago Lácar, dentro del Parque Nacional Lanín, en San Martín de los Andes.
  • Surgió como necesidad de los trabajadores del aserradero de la estancia Quechuquina para acceder a ceremonias religiosas sin trasladarse a localidades distantes, gracias a las maderas aportadas por la familia Raguzzi y el trabajo voluntario comunitario.
  • Con el tiempo, la capilla evolucionó de un oratorio laboral a un punto de encuentro comunitario donde se celebraron bautismos, matrimonios y misas, y actualmente integra el Camino de la Fe neuquino como sitio de patrimonio cultural e histórico.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se llega a la capilla Santa Teresita?

Solo es posible acceder a la Isla Santa Teresita por agua. Existen excursiones en lancha autorizadas, como las que ofrece Naviera Lácar & Nonthue, que permiten recorrer el lago Lácar y visitar este sitio histórico ubicado en el Parque Nacional Lanín.

¿Por qué fue importante la capilla para los trabajadores del aserradero?

En la década de 1930, los trabajadores del aserradero de la estancia Quechuquina no tenían acceso cercano a espacios para ceremonias religiosas. La capilla Santa Teresita fue construida específicamente para que pudieran participar de bautismos, misas y otros ritos sin necesidad de trasladarse a distancias considerables, integrando la vida religiosa a su cotidianidad laboral.

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