Del abandono al monumento: el avión Collón Curá vuelve a ocupar su lugar en Neuquén

El legendario avión de Transportes Aéreos del Neuquén, recuperado de una chatarrería y reconstruido por estudiantes del San José Obrero, será emplazado en la entrada del Parque Valentina Norte como homenaje a 40 años de historia aeronáutica provincial.
Neuquinidad23/08/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

Después de años de trabajo, investigación y compromiso de múltiples actores, el avión Collón Curá de Transportes Aéreos del Neuquén (TAN) está a pasos de volver a ocupar un lugar protagonista en la historia de la provincia. La aeronave, recuperada de una chatarrería, será emplazada en la entrada del Parque Valentina Norte orientada hacia la rotonda. Los trabajos avanzan en los trámites legales y en la instalación del mástil y estructura de hormigón que sostendrá la histórica máquina en altura.

El Collón Curá es mucho más que una pieza de metal rescatada del olvido. Se trata de uno de los tres aviones con los que TAN operó durante cuarenta años, entre 1960 y 2001, realizando transporte de pasajeros y vuelos sanitarios en toda la región patagónica. Sus hermanas de vuelo, las aeronaves Aluminé y Nahueve, quedaron en el pasado sin recibir este reconocimiento. Por eso, lo que sucede ahora representa un acto de justicia hacia una empresa que integró Neuquén al resto del país desde los aires, en una época donde las rutas terrestres eran precarias y la conectividad aérea resultaba vital para la provincia.

Todo comenzó con el investigador Diego Wonham, controlador aéreo que dedicó años a documentar la historia de TAN para su libro «TAN Transportes Aéreos Neuquén 1960-2001- Alas neuquinas para la integración regional». Wonham descubrió que los restos del Collón Curá yacían en una chatarrería, fragmentados y olvidados. Esa información disparó una cadena de acciones: la Cooperativa de Servicios Aéreos Neuquinos Ltda., integrada por exempleados de la empresa, decidió comprar el fuselaje, las alas y la cola. Luego convocó al colegio San José Obrero para la reconstrucción, una institución salesiana con trayectoria en formación profesional y educación técnica en Neuquén capital.

Lo que siguió fue un ejercicio educativo sin precedentes en la provincia. Estudiantes de distintas edades, desde jóvenes de 17 años hasta personas de 56, participaron en la fabricación de piezas, refuerzos estructurales, puertas, hélices, cubremotores y capots. El nivel medio y el Centro de Formación Profesional trabajaron codo a codo en el predio del colegio y luego en el hangar del aeropuerto de Neuquén. Roberto Fernández, jefe del taller de Mecánica Industrial y docente que se jubiló el 1 de junio de 2026 después de 26 años, coordinó el proyecto y lo describió como «un cierre espectacular». El entusiasmo de los estudiantes fue tal que, al terminar cada jornada, preguntaban cuándo volverían a trabajar en el avión. Eso no es casualidad: cuando un proyecto educa, genera identidad y conecta con la historia local, los adolescentes lo sienten.

La reconstrucción no fue un simple armado cosmético. El equipo debió respetar los cálculos estructurales originales para mantener la rigidez del fuselaje y adaptar elementos que permitieran convertir la aeronave en un monumento seguro para emplazarlo en altura. Para las piezas que no existían, utilizaron medidas y referencias de otro avión similar ubicado en Viedma. La intención es que la restauración conserve la imagen original: pintura, letras y escudo provincial en la cola. Como cuestión simbólica, se convocará a los hijos de Aldo Mástice, uno de los pilotos que trajo el avión a Argentina y creador del escudo y la bandera neuquina. También participarán miembros de la policía provincial en homenaje a uno de los aviones de TAN que cayó siendo pilotado por un agente.

Para el vecino neuquino, este proyecto significa varias cosas concretas. Primero, un punto de referencia visual en Parque Valentina Norte que recordará a generaciones futuras la importancia de la aviación en la integración territorial de Neuquén. Segundo, un espacio educativo que demostró cómo la formación profesional, la memoria histórica y el trabajo comunitario pueden converger. Tercero, un acto de justicia hacia los exempleados de TAN que mantuvieron operando esa empresa durante cuatro décadas, muchos de los cuales aún viven en la provincia. Con la estructura terminada y solo pendiente la pintura y el emplazamiento final, el próximo paso es que una parte olvidada de la historia neuquina vuelva a estar a la vista de toda la comunidad.

Lo que hay que saber

  • El avión Collón Curá, una de las tres aeronaves de TAN, operó durante 40 años (1960-2001) en transporte de pasajeros y vuelos sanitarios en Neuquén.
  • Fue recuperado de una chatarrería y reconstruido por estudiantes del colegio San José Obrero y el Centro de Formación Profesional, con participación de exempleados de TAN.
  • Será emplazado en la entrada del Parque Valentina Norte, mirando hacia la rotonda, como monumento a la aviación e historia neuquina.

Preguntas frecuentes

¿Dónde exactamente se va a ver el avión?

En la entrada del Parque Valentina Norte, sobre un mástil y estructura de hormigón, orientado hacia la rotonda. Será visible para todos los que pasen por esa zona de Neuquén capital.

¿Cuándo estará listo para ver?

Los trabajos están en fase final. Faltan completar la pintura y concretar el emplazamiento. Se espera que en los próximos meses quede instalado permanentemente.

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