Amamacho: el emprendimiento de hierbas medicinales que nació en Villa Traful

Carla Solís creó desde la Patagonia neuquina una marca artesanal de tés, infusiones y productos naturales que rescata los saberes de las plantas medicinales del bosque cordillerano. El proyecto suma turismo, identidad y arraigo en uno de los destinos más singulares de Neuquén.
General05/07/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

Desde Villa Traful, uno de los rincones más preservados de la cordillera neuquina, la emprendedora Carla Solís construyó un proyecto que convierte el conocimiento ancestral sobre plantas medicinales en una propuesta tangible, artesanal y profundamente ligada al territorio. El emprendimiento se llama Amamacho, y su nombre ya dice todo: es el femenino de "apapacho", esa expresión popular que significa abrazar con el alma. "Como todas estas cositas vienen de la Madre Tierra, el abrazo viene de la Madre Tierra", explicó Solís al describir la filosofía que sostiene cada producto que elabora.

Villa Traful es una localidad de poco más de 400 habitantes ubicada sobre la margen del lago homónimo, dentro del departamento Los Lagos, a unos 80 kilómetros de la ciudad de San Martín de los Andes y a aproximadamente 100 kilómetros de Bariloche. Su paisaje de bosque andino patagónico, con arrayanes, coihues y lengas, es también un ecosistema rico en flora medicinal. Precisamente en esa riqueza natural encontró Carla Solís su punto de partida. En los últimos años, la provincia de Neuquén viene impulsando la diversificación de su oferta turística más allá de los grandes centros como Chapelco o el lago Nahuel Huapi, y emprendimientos como Amamacho encarnan exactamente ese espíritu: propuestas auténticas, con identidad local, que le dan una capa de profundidad a la visita de cualquier viajero.

El proceso productivo de Amamacho no tiene nada de improvisado. Cada hierba que integra las mezclas de tés e infusiones pasa por un cuidadoso ciclo de cosecha, secado y selección artesanal, adaptado a las características específicas de cada planta. El emprendimiento no nació directamente en las infusiones: sus primeros pasos fueron la elaboración de ungüentos naturales, y con el tiempo Carla incorporó aceites para masajes, ampliando la propuesta hacia un concepto más integral de bienestar. A eso sumó una dimensión que pocas veces aparece en este tipo de proyectos: la escritura. Solís es también autora de un libro dedicado a las propiedades de las plantas medicinales de la zona, una herramienta que convierte el conocimiento en patrimonio compartido y que puede funcionar tanto como guía práctica como recuerdo de viaje para quien pasa por Traful.

La emprendedora tiene además un sueño concreto que ya está en construcción mental: un espacio físico donde los visitantes puedan sentarse, tomarse un té chai y vivir la experiencia completa de lo que significa rodearse de plantas que curan. "Cuando uno se da cuenta de que alrededor es todo medicina, que salís al patio de tu casa y hay medicina, empezás a cuidar las cosas diferente. Ese también es el espíritu de Amamacho", señaló. Esa visión, que mezcla hospitalidad patagónica con educación ambiental y bienestar, encaja con una tendencia creciente en el turismo de experiencias: los viajeros ya no buscan solo ver paisajes, buscan hacer algo, aprender algo, llevarse algo genuino. En ese mapa, Amamacho tiene un lugar propio. El emprendimiento ya puede encontrarse en Instagram como @amamacho.delatierra.

Para el vecino neuquino y para el turista que elige la provincia, iniciativas como la de Carla Solís representan algo concreto: la posibilidad de conectar con la identidad del lugar de una manera que va más allá de la postal. Comprar un té de Amamacho, hojear su libro o eventualmente sentarse en el espacio que proyecta es también una forma de sostener la economía local de una comunidad pequeña que depende, en gran parte, del turismo y de la creatividad de quienes eligieron quedarse. En un Neuquén que apuesta fuerte a la diversificación productiva y al valor de lo hecho en la provincia, este tipo de emprendimientos demuestran que el arraigo, cuando se combina con conocimiento y vocación, puede convertirse en un producto de calidad real.

Lo que hay que saber

  • Amamacho es un emprendimiento artesanal de Villa Traful que produce tés, infusiones, ungüentos y aceites para masajes a partir de plantas medicinales del bosque cordillerano neuquino, con un proceso de cosecha y selección artesanal.
  • Su creadora, Carla Solís, también escribió un libro sobre las propiedades de las plantas medicinales de la región, sumando una dimensión educativa y cultural al proyecto.
  • La emprendedora proyecta abrir un espacio físico de experiencia donde los visitantes puedan disfrutar de infusiones en un entorno que integra naturaleza, saberes y bienestar.

Preguntas frecuentes

¿Dónde puedo conseguir los productos de Amamacho?

Por el momento, el emprendimiento se puede contactar a través de su cuenta de Instagram @amamacho.delatierra. También es posible encontrar sus productos en Villa Traful, localidad ubicada en el departamento Los Lagos de la provincia de Neuquén.

¿Qué tipo de productos ofrece Amamacho y tienen certificación?

El emprendimiento ofrece tés e infusiones artesanales, ungüentos naturales y aceites para masajes, todos elaborados con plantas medicinales de la zona cordillerana. Al ser una producción artesanal y local, los interesados pueden consultar directamente con la emprendedora sobre los detalles de elaboración y los ingredientes de cada producto.

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