El proyecto GNL abre una nueva era para Vaca Muerta y la economía neuquina

El ministro Gustavo Medele expuso ante la Legislatura provincial los alcances estratégicos del proyecto de Gas Natural Licuado impulsado con YPF. La iniciativa incluye un gasoducto propio hacia Punta Colorada y apunta a mercados globales en un horizonte de 30 a 40 años.
General10/06/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

El ministro de Energía de Neuquén, Gustavo Medele, presentó este martes 10 de junio ante diputados y diputadas de la Legislatura provincial los detalles técnicos, económicos y estratégicos del proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) que la provincia desarrolla en conjunto con YPF. La exposición dejó en claro que Neuquén no solo apuesta a producir más gas, sino a resolver el mayor cuello de botella de Vaca Muerta: evacuar y comercializar ese gas en mercados internacionales.

El contexto no puede ser más relevante. Vaca Muerta ya es la segunda reserva de gas no convencional del mundo y la producción neuquina creció de manera sostenida en los últimos años, pero la infraestructura de transporte y exportación históricamente corrió detrás de ese ritmo. El gasoducto Néstor Kirchner alivió parte de la presión sobre el mercado interno, pero el gran salto cualitativo, acceder a mercados globales mediante la exportación de GNL a gran escala, todavía no se había dado en Argentina. Este proyecto busca cambiar eso de manera estructural.

Medele fue contundente al describir el nudo del problema: la limitación hoy no es cuánto gas puede producir Vaca Muerta, sino cuánto puede colocarse en el mercado. "Nuestro objetivo es poder poner el producto en la góndola", graficó el ministro ante los legisladores. La solución que propone el proyecto GNL es incorporar un canal de evacuación propio mediante un gasoducto dedicado que conectará la cuenca con Punta Colorada, en la provincia de Río Negro, desde donde el gas se licuará y embarcará hacia destinos internacionales. Ese gasoducto es, según Medele, "la parte clave" de toda la cadena de valor.

La escala del proyecto es inédita para Argentina. El país no tiene antecedentes de exportación de GNL a gran escala, lo que obliga a trabajar con modelos comparativos internacionales. Solo la ingeniería básica extendida demandará una inversión cercana a los 100 millones de dólares en estudios, consultoría, software e ingeniería especializada. "Estamos enfrentando una inversión mayúscula en entender la cadena de valor del proyecto", admitió el funcionario. Pero esa inversión inicial tiene un valor que trasciende al proyecto: una vez que exista la ingeniería, el costo y la incertidumbre de los próximos desarrollos GNL en el país serán mucho menores. "No es lo mismo hacer el primer proyecto con toda la incertidumbre que luego decir: ya existe la ingeniería, ya sabemos lo que cuesta", señaló Medele, definiendo esta experiencia como una plataforma para futuros proyectos similares.

Para el vecino neuquino, las implicancias son concretas y de largo alcance. El ministro planteó que el avance del proyecto GNL irá acompañado de un proceso de descentralización productiva, con la creación de hubs energéticos autosustentables en distintas regiones de la provincia. Esto significa menos presión sobre Neuquén capital y las localidades del centro, mayor actividad económica distribuida en el territorio, y empleos de alta calificación en zonas hoy menos desarrolladas. "Los volúmenes que vamos a desarrollar tienen mucho sentido para que cada uno de estos hubs se convierta en autosustentable, que las empresas trabajen ahí y que circule menos gente hacia sus lugares de trabajo", explicó Medele. El horizonte temporal que maneja el gobierno provincial es de 30 a 40 años, lo que convierte a este proyecto en una política de Estado generacional, no una apuesta de corto plazo.

La reunión informativa contó con la presencia de la vicepresidenta primera a cargo de la Presidencia de la Legislatura, Zulma Reina, legisladores de distintos bloques y un nutrido equipo del gabinete provincial. Medele estuvo acompañado por el ministro de Economía, Producción e Industria, Guillermo Koenig; el vicepresidente de Gas y Petróleo del Neuquén, Alejandro Monteiro; la directora provincial de Hidrocarburos, Magalí Alonso; el director provincial de Rentas, Marcos Lavaggi; y otros integrantes del gobierno. La presencia transversal del gabinete subraya que el GNL no es solo un proyecto energético, sino una apuesta integral del modelo neuquino de desarrollo.

Lo que hay que saber

  • El proyecto GNL impulsado por Neuquén junto a YPF incluye un gasoducto dedicado hacia Punta Colorada (Río Negro) para exportar gas licuado a mercados globales, resolviendo el principal problema de evacuación de Vaca Muerta.
  • Solo la etapa de ingeniería básica extendida demandará una inversión de cerca de 100 millones de dólares, ya que Argentina no tiene antecedentes en proyectos de exportación de GNL a gran escala y debe trabajar con modelos internacionales comparativos.
  • El horizonte del proyecto es de 30 a 40 años e incluye la creación de polos energéticos descentralizados en distintas regiones de la provincia, con impacto directo en empleo y desarrollo territorial fuera de Neuquén capital.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el GNL y por qué Neuquén necesita exportarlo?

El Gas Natural Licuado (GNL) es gas natural enfriado a muy baja temperatura hasta convertirse en líquido, lo que permite transportarlo en barcos hacia cualquier destino del mundo. Neuquén necesita esta salida porque Vaca Muerta produce cada vez más gas del que puede colocarse en el mercado interno argentino. Exportar GNL permite acceder a precios internacionales más altos y sostener el crecimiento de la producción sin depender solo de la demanda local.

¿Cuándo va a impactar este proyecto en la economía y el empleo de Neuquén?

El proyecto está en etapa de ingeniería y planificación, con una inversión inicial de cerca de 100 millones de dólares solo en estudios técnicos. Los efectos más visibles en términos de empleo, regalías y desarrollo territorial se esperan de manera progresiva a lo largo de las próximas décadas, ya que el horizonte planificado es de 30 a 40 años. Sin embargo, la descentralización productiva con nuevos polos energéticos en distintas regiones de la provincia comenzará a notarse antes de que la planta de licuefacción entre en operación plena.

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