
Reinerio Villanueva: dos décadas de truchas de calidad en el corazón del norte neuquino
Redacción Abierta

El agua fría del Arroyo del Manzano es el corazón del emprendimiento Las Piedritas. En el paraje Charra Ruca, sobre la Ruta Provincial 39 a solo siete kilómetros de Huinganco, Reinerio Villanueva mantiene vivo desde hace más de veinte años un criadero de truchas que combina producción ganadera, gastronomía y turismo en el norte neuquino. Su historia es la de un productor que eligió apostar por la calidad sobre el volumen, generando un modelo de desarrollo que arraiga en la zona y fortalece la identidad productiva local.
El camino no fue lineal. Cuando comenzó este emprendimiento en la década de 1990, una tormenta devastadora destruyó gran parte del criadero y se llevó las truchas que había logrado criar con tanto esfuerzo. En lugar de claudicar, Villanueva trasladó el proyecto al lugar donde funciona hoy. Años después, la pandemia de COVID-19 volvió a poner a prueba su determinación: no pudo recibir los alevinos necesarios para continuar la producción. Una vez superada esa crisis sanitaria, retomó la actividad con la misma convicción que lo caracteriza. Estos obstáculos revelan una constante en la historia: la resiliencia como fundamento del arraigo en el territorio neuquino.
Actualmente, Las Piedritas alberga aproximadamente 1.700 truchas que crecen alimentadas por las aguas cristalinas de la montaña. El proceso requiere paciencia casi terapéutica: desde que llegan como alevinos hasta alcanzar el tamaño ideal para el consumo transcurren entre 18 meses y casi dos años. La explicación es simple pero determinante: el agua de montaña mantiene temperaturas muy bajas durante gran parte del año, lo que hace que las truchas crezcan lentamente pero con características organolépticas superiores. Esta carne firme, de excelente color y libre de enfermedades, se convierte en el diferencial de su producto frente a emprendimientos que operan en territorios con temperaturas más cálidas.

Reinerio nunca buscó producir en escala masiva. Su objetivo es mantener un equilibrio con el entorno, garantizar la calidad y generar sustentabilidad. Por eso aspira a no superar las 2.500 o 3.000 truchas, una cantidad que considera adecuada según la disponibilidad de agua y las condiciones climáticas de cada temporada. Esta visión de pequeña producción con altísimo estándar es lo opuesto a las lógicas extractivistas que históricamente caracterizaron otros sectores de la provincia. Toda la producción tiene un destino muy claro: en el mismo predio funciona una parrilla donde las truchas pasan prácticamente del criadero al plato. La especialidad de la casa es una trucha despinada, abierta tipo mariposa, acompañada con crema de roquefort y papas al horno, una receta que se convirtió en el sello distintivo y que cada verano atrae a visitantes de distintos puntos del país. Como dice con orgullo: "Los turistas vienen buscando justamente ese plato y quedan muy conformes".
Para el vecino neuquino, especialmente en el norte provincial, esta historia importa por varias razones concretas. Primero, demuestra que es posible generar empleo local y retención de talento sin necesidad de megaproyectos: Villanueva genera trabajos durante la temporada estival e incorpora uno o dos trabajadores según la demanda. Segundo, fortalece la identidad gastronómica y turística de zonas como Huinganco, convirtiendo un criadero en una experiencia de turismo gastronómico autêntico. Tercero, el acompañamiento técnico del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (CEAN) que provee alevinos desde Junín de los Andes y ofrece asesoramiento permanente, demuestra que la articulación entre productores e instituciones provinciales genera resultados durables. Finalmente, su visión de futuro incluye retomar la elaboración de trucha ahumada usando herramientas modernas como envasadoras al vacío de pequeña escala, lo que ampliaría la cadena de valor agregado sin abandonar el carácter artesanal que la distingue.
Lo que hay que saber
- Dos décadas de historia: Reinerio Villanueva mantiene el criadero Las Piedritas desde hace más de 20 años en Charra Ruca, a 7 kilómetros de Huinganco, en el norte neuquino. Ha superado tormentas devastadoras y la pandemia de COVID-19 sin abandonar su proyecto.
- 1.700 truchas en crecimiento: El emprendimiento alberga actualmente 1.700 truchas que crecen lentamente en agua de montaña entre 18 meses y dos años, garantizando carne de excelente calidad, color y ausencia de enfermedades.
- Producción + gastronomía: Las Piedritas funciona como criadero y parrilla simultáneamente. Su plato insignia es trucha despinada estilo mariposa con crema de roquefort y papas al horno, que atrae turismo regional durante el verano.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia las truchas de Las Piedritas de otras que se consumen en Neuquén?El agua fría de montaña del Arroyo del Manzano permite que las truchas crezcan lentamente durante 18 a 24 meses, generando una carne firme, de excelente color y libre de enfermedades. Además, son frescas del criadero a la parrilla, sin pasos intermedios de distribución.
¿Cómo puedo visitar Las Piedritas y probar sus truchas?El emprendimiento está ubicado en el paraje Charra Ruca, sobre la Ruta Provincial 39, a 7 kilómetros de Huinganco, en el norte neuquino. Funciona como parrilla gastronómica durante la temporada estival. Se recomienda consultar horarios y disponibilidad de antemano.



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