Neuquén valida estrategias para recuperar los mallines ganaderos

Técnicos provinciales recorrieron establecimientos ganaderos para diseñar criterios de manejo orientados a recuperar los mallines, humedales clave para la producción y el agua en la Patagonia.
General22/05/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

Equipos técnicos del gobierno provincial recorrieron esta semana establecimientos ganaderos de Neuquén para validar criterios de manejo destinados a recuperar los mallines, ecosistemas considerados reservorios hídricos estratégicos para la producción ganadera extensiva de la Patagonia. El trabajo fue coordinado entre el Centro PyME ADENEU, dependiente del ministerio de Economía, Producción e Industria, y la subsecretaría de Recursos Hídricos del ministerio de Turismo y Recursos Naturales.

La iniciativa cobra especial relevancia en un contexto donde la desertificación y el sobrepastoreo vienen afectando de forma creciente la productividad del campo neuquino. Los mallines, aunque representan apenas una fracción de la superficie total de los campos, son el principal sostén forrajero de los sistemas de cría extensiva en toda la región. Su degradación no es solo un problema ambiental, sino económico directo para los productores rurales que dependen de ellos para sostener su actividad a lo largo del año.

El enfoque técnico adoptado por la provincia propone analizar el mallín no como un elemento aislado, sino dentro de una unidad funcional que integra el humedal, la ladera adyacente y la cuenca inmediata. Esta mirada sistémica permite identificar cómo el estado de la cobertura vegetal en las zonas altas, los procesos de erosión del suelo y la dinámica hídrica de la cuenca inciden directamente en la capacidad del mallín para funcionar como regulador natural del agua. Las recorridas territoriales detectaron niveles significativos de degradación en laderas vinculadas a sectores donde el manejo no fue el adecuado, incrementando la vulnerabilidad del suelo frente a la desertificación.

Los datos técnicos relevados durante las visitas ilustran la magnitud del problema y del potencial de recuperación. Mientras que la estepa patagónica produce entre 150 y 300 kilos de materia seca por hectárea, un mallín en buen estado puede alcanzar hasta 7.000 kilos de materia seca por hectárea, es decir, entre 10 y 20 veces más. En sistemas de cría, estos humedales pueden aportar entre el 30 y el 40 por ciento del consumo forrajero anual, lo que los convierte en un activo productivo de primer orden. Uno de los focos de intervención es la formación de cárcavas y canalizaciones que aceleran el drenaje y reducen la capacidad del mallín para retener agua. Las estrategias orientadas a frenar el escurrimiento superficial y favorecer la infiltración apuntan a restablecer la funcionalidad ecológica de estos ambientes, mejorando su resiliencia frente a sequías y escenarios de cambio climático.

Para los productores ganaderos del interior neuquino, los resultados concretos de este proceso pueden traducirse en mayor disponibilidad de forraje en épocas críticas, menor dependencia de alimentos suplementarios y una reducción de pérdidas durante años secos. A mediano plazo, la recuperación de mallines degradados puede mejorar la rentabilidad de los establecimientos y reducir el abandono de campos en zonas áridas de la provincia. El gobierno provincial, al articular organismos técnicos de distintas áreas, apuesta a que los criterios validados en estas recorridas sirvan de base para políticas de manejo replicables en toda la región ganadera neuquina.

Lo que hay que saber

  • Los mallines pueden producir hasta 7.000 kilos de materia seca por hectárea, entre 10 y 20 veces más que la estepa, y aportan entre el 30 y el 40 por ciento del forraje anual en sistemas de cría extensiva.
  • El enfoque técnico provincial trata al mallín como una unidad integrada con la ladera y la cuenca, lo que permite diseñar intervenciones más efectivas y adaptadas a cada territorio.
  • El control de cárcavas y la mejora de la infiltración son las principales herramientas para restaurar la función hidrológica de estos humedales y aumentar la resiliencia de los campos frente a sequías.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un mallín y por qué es tan importante para los ganaderos neuquinos?

Un mallín es un humedal propio de la Patagonia que actúa como esponja natural: acumula y libera agua de forma gradual, generando pasturas de alta productividad en zonas donde el resto del campo produce muy poco. Para muchos productores del interior neuquino, es la diferencia entre sostener el rodeo o perder animales en años de sequía.

¿Qué puede hacer un productor ganadero para recuperar un mallín degradado en su campo?

Las principales acciones apuntan a controlar el sobrepastoreo en la zona del mallín y las laderas cercanas, reducir la velocidad del agua que escurre para evitar la formación de cárcavas y favorecer que el agua se infiltre en el suelo. El gobierno provincial está validando criterios técnicos que podrán orientar a los productores sobre cómo encarar estas intervenciones según las características de cada cuenca.

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