Frutilla hidropónica en Plaza Huincul: innovación productiva en plena Patagonia

Un proyecto impulsado por organismos provinciales, municipales y nacionales ya muestra resultados concretos en la comarca Cutral Co – Plaza Huincul. Empleo local, transferencia tecnológica y perspectivas comerciales marcan el inicio de una nueva etapa.
Actualidad02/04/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

En un rincón del vivero municipal de Plaza Huincul, donde hace poco más de dos años no había mucho más que tierra árida y potencial sin explotar, hoy crecen frutillas cultivadas sin suelo. El proyecto de producción hidropónica de frutilla en la comarca Cutral Co – Plaza Huincul completó su etapa de implementación y los números iniciales acompañan el optimismo de quienes lo llevan adelante.

La iniciativa apunta a demostrar que es posible producir frutas finas en la estepa patagónica usando sistemas de riego controlado, sustratos alternativos y soluciones nutritivas que reemplazan la tierra convencional. En ese marco, el Centro PyME ADENEU y el municipio local trabajaron de manera conjunta con el respaldo de la Agencia Neuquina de Innovación para el Desarrollo, aportando recursos técnicos y financieros para transformar una idea en realidad concreta dentro de la provincia de Neuquén.

Uno de los aspectos más valorados del proceso fue la formación de un equipo de trabajo compuesto por cuatro mujeres de la zona, quienes se capacitaron en técnicas de riego, fertilización, poda y plantación. Ese resultado humano es, para muchos, tan importante como los rendimientos agrícolas: implica que el conocimiento queda en el territorio y puede seguir multiplicándose. La infraestructura instalada —caballetes, cañerías de riego, malla cortaviento y un container operativo— está pensada para sostenerse en el tiempo y escalar hacia una etapa con invernadero definitivo.

En cuanto a los aprendizajes técnicos, el equipo trabajó con puzolana, un material volcánico disponible en la región, como sustrato principal, comparándolo con opciones comerciales para determinar cuál ofrece mejores condiciones de producción. Las plantas entraron al invierno en buen estado, lo que genera expectativas favorables para el próximo ciclo productivo. Las limitaciones registradas en el suministro de agua durante los picos de demanda también dejaron enseñanzas que ya se incorporaron al manejo del sistema.

El interés de productores locales en replicar el modelo es otro indicador de que la experiencia superó la fase experimental. En los próximos meses se prevén jornadas abiertas para compartir resultados y mostrar el funcionamiento del sistema, con el objetivo de facilitar la transferencia al sector privado. En Neuquén, donde las condiciones climáticas y de suelo pueden ser un obstáculo para la agricultura convencional, proyectos como este abren una puerta concreta hacia la diversificación productiva.

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