
Quila Quina: playas, bosques y cultura mapuche a 18 kilómetros de San Martín
Redacción Abierta

El lago Lácar abre sus aguas transparentes entre montañas boscosas, y allí, a apenas 18 kilómetros de San Martín de los Andes, se despliega Villa Quila Quina, uno de los paseos imprescindibles de la región. Esta pequeña villa turística, ubicada dentro del Parque Nacional Lanín y sobre la margen sur del lago, representa el encuentro perfecto entre naturaleza cordillerana, actividades de ocio y presencia viva de la cultura mapuche. Para miles de visitantes que buscan en Neuquén destinos donde el paisaje no está separado de la historia local, Quila Quina se ha convertido en una parada obligatoria durante la primavera, verano y otoño.
La villa no es un simple escenario turístico. Quila Quina es ante todo un territorio habitado por familias de la Comunidad Mapuche Curruhuinca, quienes mantienen vivas formas de vida ancestrales: huertas, cría de animales, elaboración de productos regionales y artesanías que se comercializan en los puestos locales. Este elemento es crucial para entender por qué el destino atrae cada año a más visitantes interesados en experiencias auténticas de la Patagonia neuquina. A diferencia de otros sitios turísticos que priorizan la infraestructura comercial, Quila Quina conserva un equilibrio entre recepción de turismo y preservación de identidad cultural. Eso explica también por qué hay normativas estrictas respecto a cómo se debe transitar y respetar el territorio.
Dos caminos hacia el mismo destino: ruta de montaña y navegación lacustre

Quienes deciden conocer Quila Quina tienen dos opciones de acceso completamente distintas, cada una con su propia experiencia. La ruta terrestre comienza desde San Martín de los Andes por la Ruta Nacional 40, bordea un sector del lago Lácar y luego se desvía hacia un camino de ripio sinuoso que sube por la montaña. Este trayecto de 18 kilómetros no es un simple desplazamiento: es una inmersión en el bosque patagónico. Durante el recorrido, los viajeros atraviesan bosques de robles, coihues, raulíes y ñires, ganan altura progresivamente y acceden a miradores naturales donde se observa desde lo alto la villa, sus playas, el muelle y la forma en que el bosque desciende hasta tocar el agua. El camino también permite aproximarse al paisaje rural de las familias que habitan el territorio, con sus viviendas, corrales y huertas productivas visibles desde la ruta. Sin embargo, este acceso requiere circulación a baja velocidad y especial precaución: hay sectores angostos, curvas cerradas y pendientes propias de un trazado de montaña.
La alternativa acuática es igualmente atractiva. Las embarcaciones que parten desde el puerto de San Martín de los Andes realizan una navegación de aproximadamente 30 minutos hasta el muelle de Quila Quina. Durante el trayecto, los pasajeros disfrutan de vistas de los cerros Abanico y Colorado, la Piedra de Trompul, y las costas donde habitan familias mapuche. La llegada al muelle ofrece una de las imágenes más icónicas de la villa: el bosque, las playas y las montañas reflejadas sobre el espejo del Lácar. Tanto empresas prestadoras de servicios como las autoridades del Parque Nacional recomiendan consultar previamente las frecuencias y condiciones de navegación, ya que estas varían según la temporada y las condiciones meteorológicas.
Playas, senderos y cascadas: oferta variada para medio día o jornada completa
Una vez en Quila Quina, los visitantes encuentran opciones para ocupar entre dos horas y un día entero. Playa La Puntilla es el sector más buscado: sus aguas transparentes, la costa reparada y el entorno de bosque y montaña la convierten en un lugar ideal para descansar, compartir un mate y contemplar el paisaje. Durante los meses más cálidos, julio y agosto para la temporada invernal, y diciembre a febrero para verano, la villa ofrece condiciones para kayak, windsurf y otras actividades náuticas. También es posible recorrer costas a pie, hacer caminatas y andar en bicicleta.
La cascada del Arroyo Grande, ubicada dentro del territorio de la Comunidad Mapuche Curruhuinca, permite una caminata breve pero gratificante. Los visitantes acceden acompañados por pobladores locales, atraviesan vegetación nativa y llegan a una sucesión de saltos y rápidos formados por el arroyo de montaña. En este mismo sitio, es posible adquirir productos elaborados por integrantes de la comunidad: tejidos, trabajos en madera, dulces caseros y otras artesanías. El sendero interpretativo El Cipresal es otra opción recomendada, una caminata corta de aproximadamente 400 metros que permite conocer las características del ciprés de la cordillera y su importancia para los ambientes protegidos por el Parque Nacional Lanín. Este recorrido puede combinarse con visitas al mirador del cerro Abanico, la escuela rural, Playa La Puntilla y el puente sobre el Arroyo Grande.
Impacto en la experiencia turística regional y consideraciones al visitar
Para el turismo neuquino, Quila Quina representa un modelo de destino que respeta la cultura local mientras abre sus puertas a visitantes. La presencia viva de la Comunidad Mapuche Curruhuinca no es un atractivo folklorizado, sino una realidad cotidiana de familias que desarrollan actividades vinculadas con huertas, cría de animales, elaboración de productos regionales y artesanías. Los puestos próximos al muelle y distribuidos por el recorrido ofrecen piezas en madera, tejidos, platería y productos elaborados localmente. Este intercambio permite a los visitantes acercarse a una cultura viva y comprender que Quila Quina es un territorio habitado, con historias, conocimientos y prácticas que se transmiten entre generaciones.
Quienes planeen visitar Quila Quina deben tener presente ciertas recomendaciones: consultar el estado del camino, las condiciones meteorológicas, los horarios de navegación y la disponibilidad de servicios antes de viajar. Los vehículos deben circular con precaución por el camino de ripio y respetar las indicaciones del Parque Nacional Lanín y de la Comunidad Mapuche Curruhuinca. Durante la visita es importante utilizar solo los senderos habilitados, retirar los residuos, evitar encender fuego fuera de los espacios permitidos y respetar el ambiente y las formas de vida de quienes habitan el territorio. Estas normas no son barreras burocráticas, sino expresiones de un compromiso real con la preservación del lugar.
Lo que hay que saber
- Quila Quina se ubica a 18 kilómetros de San Martín de los Andes, sobre la margen sur del lago Lácar y dentro del Parque Nacional Lanín.
- Se puede acceder por camino de montaña (ripio, sinuoso, requiere precaución) o navegando desde el puerto de San Martín de los Andes en aproximadamente 30 minutos.
- La villa es habitada por la Comunidad Mapuche Curruhuinca, que mantiene actividades productivas locales y comercializa artesanías, tejidos, productos regionales y dulces caseros.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor época para visitar Quila Quina?La villa es accesible durante primavera, verano y otoño. En verano (diciembre a febrero) hay mejores condiciones para actividades náuticas como kayak y windsurf. Es recomendable consultar con anticipación las condiciones meteorológicas y el estado del camino, ya que pueden afectar el acceso terrestre.
¿Qué productos regionales puedo comprar en Quila Quina?En los puestos de la villa se comercializan tejidos mapuche, trabajos en madera, platería, dulces caseros y otros productos elaborados por integrantes de la Comunidad Mapuche Curruhuinca. Estos se distribuyen en sectores próximos al muelle y a lo largo del recorrido turístico.



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