Cómo Neuquén convierte la renta de Vaca Muerta en agua potable y saneamiento

La provincia financia obras sanitarias paralizadas durante una década a través de un modelo innovador que vincula el canon del agua de las petroleras con infraestructura de cloacas y plantas de tratamiento en toda la región.
General27/08/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

La provincia de Neuquén está ejecutando un modelo de financiamiento poco visible pero crucial: convertir la renta hidrocarburífera de Vaca Muerta en infraestructura de agua potable y saneamiento para sus vecinos. Un esquema que arranca con un diagnóstico alarmante que heredó la gestión Figueroa y que hoy genera resultados concretos en ciudades y localidades de toda la provincia.

Cuando asumió el gobierno provincial, encontró cerca de 400 obras de saneamiento paralizadas y desfinanciadas por la Nación, un legado de más de una década de déficit acumulado en infraestructura sanitaria. Neuquén enfrentaba un panorama donde miles de vecinos dependían de pozos sépticos para sus líquidos residuales, con el consiguiente impacto ambiental en un territorio donde el agua ya es un recurso crítico. Ante ese escenario, la provincia decidió hacerse cargo de proyectos que de otro modo habrían quedado abandonados definitivamente.

El cambio de escala comenzó con decisiones estructurales. En marzo de este año, el gobernador Rolando Figueroa anunció un esquema de financiamiento por 11 mil millones de pesos destinados a obras hídricas y a un fondo de infraestructura para el desarrollo de Vaca Muerta, además de comprometer a empresas energéticas en la financiación de obra pública provincial. Paralelamente, el gobierno dispuso subir de manera progresiva el canon que pagan las petroleras por el agua que utilizan en las perforaciones no convencionales, con el objetivo explícito de incentivar la reutilización y recirculación del recurso en contexto de emergencia hídrica. Es un doble movimiento: extraer más fondos de la actividad hidrocarburífera y al mismo tiempo presionar a las operadoras para que usen el agua de forma más eficiente.

Los ejemplos son contundentes. Zapala, una localidad de casi 30 mil habitantes en la zona centro-oeste de la provincia, tendrá por primera vez en su historia un sistema de tratamiento de efluentes propio, financiado a través de una inversión conjunta entre el gobierno provincial y el municipio local. El mismo mecanismo se replica en localidades más pequeñas como Loncopué y Huinganco, donde estas obras representan un salto cualitativo en el cuidado ambiental que antes era imposible costear. En Cutral Co y Plaza Huincul, dos ciudades de la cuenca petrolera, la provincia consiguió acuerdos históricos que permitieron poner en marcha ampliaciones de lagunas de tratamiento de líquidos cloacales con un esquema tripartito de financiamiento: aportes iguales del municipio de Plaza Huincul, Cutral Co y la provincia. Este modelo comienza a repetirse como forma de sostener obras esenciales sin depender exclusivamente de un solo nivel del Estado.

En la capital provincial, las obras avanzan sobre infraestructuras críticas que llevaban años esperando intervención. La refuncionalización de los pozos de bombeo N° 4 y N° 8 de calle Drury representa una inversión de 1.020 millones de pesos que beneficiará a 80 mil habitantes y busca descomprimir una cuenca sanitaria del oeste capitalino que operaba saturada. A esto se suma la culminación de la obra de calle Copahue, que estaba paralizada desde hace años, y las intervenciones en la planta Tronador, la de mayor envergadura de toda la Patagonia, que trata el 85% de los líquidos sanitarios de Neuquén capital.

Un cambio de paradigma clave fue la decisión de sostener el mantenimiento de las plantas de tratamiento de líquidos cloacales, una tarea que históricamente no se realizaba porque la inversión necesaria no estaba contemplada en las tarifas que pagan los usuarios. Hoy esos fondos provienen de decisiones específicas de destinar recursos para poner en valor estas infraestructuras. En la planta Tronador se proyecta además su última ampliación posible dentro del predio actual. El mismo criterio se aplica en la planta del Parque Industrial de Neuquén y en Chos Malal, donde se está reacondicionando el equipamiento electromecánico y la infraestructura edilicia para que ambas plantas puedan tratar los efluentes para los que fueron diseñadas.

El impacto para el vecino neuquino es directo: acceso a sistemas de saneamiento que antes no existían, menor contaminación del agua subterránea, ampliación de redes cloacales en barrios donde la cobertura era nula o insuficiente, y plantas de tratamiento mantenidas en condiciones óptimas de funcionamiento. En localidades que crecían sin infraestructura, ahora hay horizonte de servicios básicos garantizados. En ciudades como Neuquén capital, las intervenciones descomprimen sistemas que operaban al borde del colapso.

Hacia adelante, la provincia proyecta licitar 20 obras adicionales por más de 100 mil millones de pesos solo en agua y saneamiento. En un contexto de desfinanciamiento persistente de la obra pública nacional, Neuquén apuesta a que la renta de Vaca Muerta, vía canon del agua, regalías y acuerdos de financiamiento compartido con municipios y operadoras, siga siendo la llave que permita completar la infraestructura sanitaria que la provincia necesitó durante más de una década y no tuvo bajo gobiernos anteriores.

Lo que hay que saber

  • Neuquén heredó cerca de 400 obras de saneamiento paralizadas y desfinanciadas, que ahora se ejecutan a través de financiamiento provincial vinculado a la actividad de Vaca Muerta.
  • El gobierno destinará 11 mil millones de pesos a obras hídricas y fondos de infraestructura, además de incrementar el canon que pagan las petroleras por el agua utilizada en perforaciones.
  • Proyectos como Zapala, Cutral Co-Plaza Huincul y Neuquén capital muestran un modelo de financiamiento tripartito que involucra a provincia, municipios y empresas energéticas.

Preguntas frecuentes

¿De dónde sale el dinero para estas obras de saneamiento?

Principalmente de dos fuentes: el canon del agua que pagan las petroleras por el recurso que utilizan en Vaca Muerta (que el gobierno aumentó de forma progresiva), y de acuerdos de financiamiento compartido entre la provincia, municipios y operadoras energéticas. En marzo de 2026, el gobierno provincial destinó específicamente 11 mil millones de pesos a este tipo de infraestructura.

¿Cuándo voy a ver estas obras terminadas en mi barrio?

Depende de la zona. Neuquén capital ya tiene obras en ejecución como la del pozo de bombeo N° 4 y N° 8 de calle Drury. Localidades como Zapala, Loncopué, Huinganco, Cutral Co y Plaza Huincul tienen proyectos avanzados. La provincia proyecta licitar 20 obras adicionales en los próximos tiempos, por lo que es recomendable consultar con el municipio local sobre qué está programado para tu zona específica.

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