
El BPN cierra sucursales en Río Negro y apuesta a digitalización para fortalecer servicios en Neuquén
Redacción Abierta

El Banco Provincia del Neuquén inició una reestructuración estratégica de sus operaciones que combina la reducción de su huella en Río Negro con un fortalecimiento integral de servicios digitales y oficinas comerciales dentro del territorio neuquino. La decisión, avalada por el gobernador Rolando Figueroa, responde a una lógica de concentración de recursos y se enmarca en las políticas de austeridad que impulsa la administración provincial desde 2024.
La medida llega en un contexto donde el comercio y los servicios financieros se transforman aceleradamente hacia plataformas digitales. Neuquén, como provincia petrolera con fuerte actividad económica, requiere un banco provincial ágil y moderno. Figueroa fue claro en la filosofía detrás de la decisión: "el Banco de la Provincia del Neuquén tiene que estar en Neuquén para los neuquinos". Esto no es un detalle menor. Significa que los recursos limitados de la entidad deben priorizarse en el territorio neuquino, donde están sus clientes principales y donde el banco tiene mandato institucional de servir.
A partir del 30 de septiembre de 2026, dejarán de operar las sucursales del BPN en Choele Choel, Villa Regina y Las Grutas, todas en la provincia de Río Negro. Esta retracción geográfica permite liberar activos, personal y presupuesto operativo que serán reasignados dentro de Neuquén. La entidad garantizó que no habrá despidos: los funcionarios y empleados de esas tres sucursales serán relocalizados en sucursales cercanas de Río Negro o en oficinas dentro de la provincia del Neuquén. Es un punto crucial que el gobernador subrayó de manera explícita para evitar interpretaciones sobre precarización laboral.

Desde 2024, el BPN ha estado en expansión territorial dentro de Neuquén. Se inauguraron nuevas sucursales en localidades como Taquimilán, Las Coloradas, Los Miches, Manzano Amargo, Barrancas y en el Oeste de la capital provincial. Esto muestra una estrategia clara: mientras se retrae en Río Negro, avanza en el interior neuquino, particularmente en zonas rurales y periféricas donde la banca tradicional privada tiene escasa presencia. Es un movimiento de inclusión financiera que refuerza la función estatal del banco.
La reestructuración digital es el otro pilar. El BPN lanzará canales de consulta remota, códigos QR para operaciones, asistencia presencial para empresas selectivas, y reubicación de clientes a sucursales cercanas antes de los cierres. Octubre y noviembre serán meses clave para implementar estas herramientas. No es solo un cambio tecnológico: responde a que una parte creciente de la población y las empresas neuquinas ya opera sus transacciones financieras por celular y computadora. Fortalecer esos canales es ponerse al día con la realidad del mercado.
Desde el punto de vista fiscal, la decisión no genera costos adicionales para el BPN. Al contrario, el cierre de tres sucursales rionegrinas ahorra gastos operativos (alquileres, servicios, personal), recursos que se redestinarán a tecnología y oficinas en Neuquén. Para el vecino neuquino, esto significa mejor servicio en su localidad si está en el interior, acceso a herramientas digitales más robustas, y garantía de que el banco provincial sigue invirtiendo en presencia territorial.



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