Huinganco tiene refugio nuevo: un respaldo concreto para las familias trashumantes del norte neuquino

El refugio El Manzano fue inaugurado en Huinganco como parte de una red de infraestructura que apoya a más de 1.500 familias crianceras en la provincia de Neuquén. La obra se enmarca en la Ley provincial de Trashumancia y suma a una cadena de más de 30 intervenciones en huellas de arreo.
Actualidad20/04/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

La localidad de Huinganco, en el norte de la provincia de Neuquén, sumó una nueva pieza a la red de infraestructura trashumante: el refugio El Manzano. La inauguración no es un hecho aislado, sino parte de un proyecto más amplio que busca consolidar las condiciones de vida y trabajo de las familias crianceras que recorren año a año las huellas de arreo entre las veranadas e invernadas. Este año, muchas de esas familias tuvieron que bajar antes de tiempo, lo que pone en evidencia cuánto importa contar con espacios adecuados en el camino.

La obra forma parte del proyecto Infraestructura en huellas de arreo zona centro y norte de Neuquén – Etapa IV, que entre fines de 2024 y octubre de 2025 concretó más de treinta intervenciones en puntos estratégicos de la región, con una inversión que superó los 195 millones de pesos. Corrales, cargaderos, refugios y otras mejoras fueron tomando forma en distintos puntos del territorio, todos encuadrados en la Ley provincial N°3016 de Trashumancia, que da el marco legal a estas políticas públicas orientadas al sector rural.

El acto contó con la presencia del intendente de Huinganco, Luis Sepúlveda, quien valoró el trabajo articulado con la Provincia y destacó el uso de mano de obra local durante la construcción. También participaron el subsecretario de Producción provincial, Marcelo Zúñiga, y el secretario del Interior, Gustavo Coatz, quienes remarcaron que estas obras son el resultado de una política sostenida en el tiempo, no de decisiones espontáneas. Completaron la nómina de funcionarios presentes el director de Agua y Trashumancia, Joaquín Reissig, y el secretario de Ambiente, Hipólito Salvatori.

Desde la comunidad criancera, la voz de Aldo Méndez sintetizó el sentir del sector. El productor destacó el valor cultural de la trashumancia, el trabajo de generaciones anteriores que mantuvieron viva la práctica en condiciones muy duras y la necesidad de sumar a los jóvenes a esta identidad. La Comisión de Huellas de Arreo, de la que Méndez forma parte, trabaja específicamente en la preservación de estos recorridos históricos que atraviesan el territorio neuquino.

Para la provincia de Neuquén, la trashumancia no es solo una actividad productiva: es parte constitutiva de su cultura e historia. Iniciativas como el refugio El Manzano apuntan a que esa práctica tenga condiciones dignas para seguir existiendo, generando arraigo en las zonas rurales y sosteniendo economías locales que de otra forma quedarían a la intemperie —literal y figuradamente.

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