Turismo con raíces: las comunidades mapuches Puel y Catalán apuestan a diversificar su economía

El ministerio de Turismo provincial avanza en el acompañamiento técnico a comunidades originarias para fortalecer una oferta turística propia. El modelo apunta a que sean los mismos territorios quienes lideren la actividad.
General14/04/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

Dos comunidades mapuches de la provincia de Neuquén están dando pasos concretos hacia un modelo de turismo que respete su identidad y amplíe sus posibilidades económicas. Se trata de las comunidades Puel y Catalán, que recibieron la visita de un equipo técnico del ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales con el objetivo de relevar sus capacidades, escuchar sus necesidades y trazar un camino de desarrollo sostenible.

La comunidad Puel ya tiene un vínculo activo con el turismo: cada temporada invernal opera como prestadora de servicios en el Parque de Nieve Batea Mahuida. Sin embargo, el horizonte que se abre ahora es más amplio. La idea es que pueda registrarse formalmente como prestadora turística a escala provincial y sumar propuestas tanto en verano como en invierno, diversificando una oferta que hoy depende casi exclusivamente de la nieve.

El caso de la comunidad Catalán, ubicada en la zona de Pampa Lonco Luan, presenta un perfil diferente pero igual de prometedor. El relevamiento técnico permitió identificar atractivos naturales prácticamente sin intervención humana y una infraestructura con potencial real, que incluye espacios gastronómicos con ubicación estratégica. Un territorio virgen que, bien gestionado, puede convertirse en destino.

El marco legal que sostiene este proceso es la nueva Ley de Turismo N° 3525, que declara a la actividad como estratégica e interés provincial, y la normativa de Turismo Rural Comunitario vigente. Bajo estos instrumentos, el Estado neuquino acompaña actualmente a 12 comunidades originarias, con foco en la habilitación formal de sus servicios y el acceso a herramientas de financiamiento adaptadas a cada realidad. El principio que guía todo el proceso es claro: la planificación la deciden las propias comunidades.

Más allá de los números, lo que está en juego es el arraigo. Que las familias que habitan esos territorios encuentren en el turismo una razón más para quedarse, para mostrar su modo de vida y para construir un futuro desde adentro. En Neuquén, el turismo comunitario ya no es solo una promesa: está tomando forma en el territorio.

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