De Andacollo al Vaticano: la fe que Pedro talla con sus manos

Un artesano neuquino de Andacollo regala crucifijos a capillas de la región. Uno llegó al papa Francisco, quien le devolvió una pieza sagrada que hoy lleva en su cuello como símbolo de devoción.
General21/10/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

En el norte neuquino existe una forma particular de construir fe: con piedra en las manos y devoción en el corazón. Pedro Tijerina, vecino de Andacollo, descubrió hace años que la artesanía podía ser su manera de expresar religiosidad y devolver parte de lo que, según él, Dios le ha dado. Desde entonces, sus crucifijos tallados viajan por capillas rurales de la provincia, y uno de ellos completó un periplo extraordinario: llegó hasta el Vaticano y regresó con la bendición del papa Francisco.

La historia de Tijerina se inscribe en un contexto más amplio: el Camino de la Fe neuquino, un recorrido de más de 800 kilómetros que se extiende desde Ailinco hasta Villa La Angostura. Esta ruta reúne capillas, santuarios, monumentos y sitios vinculados con la religiosidad, la historia y la identidad de las comunidades del norte provincial. Pero detrás de esos templos y monumentos existen historias como la de Pedro, personas anónimas que mantienen vivas tradiciones y devociones que forman parte del patrimonio cultural y espiritual de Neuquén.

Tijerina no siempre fue artesano. Cuando llegó a Andacollo en 1986 trabajaba como perforista para la empresa INGEO, realizando estudios de suelo en lo que sería la obra de la represa Nahueve. En ese entonces conoció a su esposa en el Viejo Hotel Andino, que funcionaba como terminal de ómnibus y hoy es un supermercado. Sin oportunidades de trabajo permanente, decidió emprender algo por su cuenta. Fue entonces cuando la búsqueda laboral se cruzó con una dimensión profundamente personal: su fe, particularmente su devoción por Ceferino Namuncurá. Comenzó a acompañar a religiosas en recorridos por hogares de la zona y a participar de retiros anuales en Las Ovejas. Esa espiritualidad terminó marcando el rumbo de sus creaciones.

El punto de quiebre llegó el día que intentaba tallar su primer crucifijo. "Vi en la piedra la cara de Ceferino y ahí decidí hacer los crucifijos para los chicos que toman la comunión y dejar en cada capilla. Desde entonces ya no los vendo", recuerda. A partir de ese momento, las piezas dejaron de ser simplemente artesanías para convertirse en actos de devuelta, en testigos de fe colocados donde las comunidades se reúnen. "Para mí hacer crucifijos para las capillas significa mucho y es devolver un poco de lo que nos da Dios día a día", expresa. En cada crucifijo que entrega queda una huella de esa identidad del norte neuquino: la fe como construcción cotidiana que atraviesa generaciones, distancias y paisajes rurales.

El episodio que le cambió la vida llegó cuando el sacerdote Diego Canales emprendió un viaje al Vaticano acompañado por personas vinculadas con la vida religiosa del norte neuquino. Tijerina quiso estar presente de alguna manera, y eligió hacerlo a través de lo que mejor sabía hacer: una de sus artesanías. En aquel viaje también estaba representada una historia religiosa profundamente arraigada en la ruralidad provincial: la de los "bautizadores", hombres y mujeres que durante años acompañaron la fe en tiempos y lugares donde la presencia permanente de sacerdotes era imposible. Tijerina recuerda entre ellos a Florencio Vázquez de Andacollo, Raúl Rodríguez de Cayanta y Ester Hernández de Los Miches, representantes de saberes y prácticas religiosas transmitidos a través de generaciones. Su crucifijo emprendió entonces un viaje de miles de kilómetros desde el norte neuquino hasta la Ciudad del Vaticano. Pero lo que Pedro no esperaba era el regreso. A través del padre Canales recibió un crucifijo del papa Francisco, una pieza que guarda como uno de sus mayores tesoros personales. "No esperaba el buen gesto del papa Francisco. Tener un crucifijo que tiene grabado el Padre Nuestro es lo más lindo que me pasó. Lo llevo todos los días en mi cuello", expresó con emoción.

Para el vecino neuquino promedio, esta historia trasciende lo anecdótico. Representa cómo los actores locales del norte provincial construyen identidad y pertenencia a través de prácticas cotidianas, alejadas del ruido mediático pero profundamente enraizadas en la comunidad. Cada crucifijo que Pedro entrega es un símbolo que permanece en capillas rurales de Andacollo, Cayanta, Los Miches y otras localidades, acompañando comuniones, bodas y celebraciones familiares. Para quienes recorren el Camino de la Fe, estas piezas no son meros objetos, sino eslabones de una cadena espiritual que conecta generaciones. La experiencia de Tijerina también refleja la particular relación que las comunidades del norte mantienen con la fe: no como algo institucional únicamente, sino como una construcción cotidiana que se transmite de mano en mano, de corazón en corazón, desde Ailinco hasta Villa La Angostura.

Lo que hay que saber

  • Pedro Tijerina, artesano de Andacollo, talla crucifijos que entrega sin vender a capillas del norte neuquino como expresión de devoción religiosa.
  • Uno de sus crucifijos llegó al Vaticano a través del padre Diego Canales y recibió como respuesta un crucifijo con el Padre Nuestro grabado del papa Francisco.
  • Su historia es parte del Camino de la Fe neuquino, un recorrido de más de 800 kilómetros que conecta capillas, santuarios y monumentos religiosos desde Ailinco hasta Villa La Angostura.

Preguntas frecuentes

¿Dónde puedo ver los crucifijos de Pedro Tijerina?

Los crucifijos están distribuidos en capillas del norte neuquino, particularmente en localidades como Andacollo, Cayanta y Los Miches. Si recorrés el Camino de la Fe, es posible encontrar algunas de estas piezas en templos rurales de la región.

¿Cómo puedo conocer más sobre el Camino de la Fe neuquino?

El Camino de la Fe es un recorrido de más de 800 kilómetros que se extiende desde Ailinco hasta Villa La Angostura. Incluye capillas, santuarios y sitios de valor religioso e histórico. Podés informarte a través de la Secretaría de Turismo de Neuquén o consultar con las oficinas de turismo locales en el norte provincial.

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