
Neuquén refuerza políticas de sanidad y fruticultura en el Alto Valle
Redacción Abierta

La provincia de Neuquén expuso este miércoles sus políticas públicas en sanidad y producción frutícola durante un encuentro sectorial en Allen, Río Negro, en el marco de la apertura de una nueva temporada de liberación de insectos estériles. El secretario de Producción e Industria, Diego García Rambeaud, participó de la actividad junto a representantes de la Fundación Barrera Zoofitosanitaria Patagónica (Funbapa), autoridades rionegrinas y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), transmitiendo el saludo del gobernador Rolando Figueroa y del ministro Guillermo Koenig.
El encuentro refleja la relevancia estratégica que la fruticultura del Alto Valle mantiene para Neuquén capital y la región. Durante más de una década, esta actividad se consolidó como uno de los pilares económicos del este provincial, generando empleos directos e indirectos en localidades como Cipolletti, Neuquén capital y zonas aledañas. Sin embargo, la producción frutícola enfrenta desafíos crecientes, desde condiciones climáticas adversas hasta la presión urbanística que reduce la superficie productiva. En ese contexto, la decisión del Gobierno de mantener una agenda conjunta con Río Negro y Senasa subraya el compromiso con estándares sanitarios que tardaron décadas en consolidarse.
García Rambeaud enfatizó que los estándares sanitarios de la Patagonia representan un activo histórico y competitivo de enorme valor. "Cuando hablamos de sanidad y de estándares sanitarios, en la Patagonia hablamos de algo muy importante, que se ha construido durante muchas décadas, tanto en lo vegetal como en lo animal", señaló durante su intervención. El funcionario remarcó también la necesidad de que las decisiones del Gobierno nacional consideren el trabajo realizado a nivel regional y sus impactos en los mercados y economías locales, un reclamo recurrente entre productores neuquinos que ven en los cambios de política nacional amenazas a sus sistemas productivos consolidados.

Un eje central de la presentación fue la protección de infraestructura productiva. En marzo pasado, Neuquén presentó en su Legislatura un proyecto de ley para proteger los sistemas de riego y drenaje, infraestructura fundamental construida hace más de un siglo que garantiza la viabilidad agrícola de los suelos del Alto Valle. García Rambeaud expresó la urgencia de avanzar en iniciativas similares en Río Negro, buscando compatibilizar el crecimiento urbano desordenado con la preservación de tierras frutícolas. Este es un dilema crítico para ciudades como Neuquén capital y Cipolletti, donde la expansión residencial e inmobiliaria presiona constantemente sobre zonas históricamente dedicadas a la fruticultura.
La provincia documentó un portafolio de herramientas de acompañamiento a productores. Durante la última temporada, Neuquén destinó más de 800 millones de pesos a programas vinculados con fruticultura. Entre las iniciativas destacadas figuran: la Ley Provincial de Calidad y Sanidad Frutihortícola (Premio Estímulo), programas de financiamiento para labores culturales y capital de trabajo, apoyo a la agroindustria mediante tarifas diferenciales de energía, compra de frutas a pequeños productores para distribución en el sistema educativo provincial, el Ente Compensador Agrícola (ECA) que cubre daños por granizo y contingencias climáticas, y líneas de asistencia financiera diversas. Esta arquitectura de políticas refleja un esfuerzo coordinado por sostener la cadena productiva en sus múltiples eslabones.
Para el vecino neuquino, estas decisiones tienen impacto directo. La sanidad de la región garantiza acceso a mercados internacionales que valorizan frutas patagónicas como manzanas y peras. La infraestructura de riego protegida asegura disponibilidad de agua para la producción y, indirectamente, para consumo urbano. El acompañamiento a pequeños productores genera empleo rural en épocas de cosecha y mantiene vivas economías locales en el Alto Valle. Simultáneamente, la compatibilización entre urbanización y producción agrícola es un desafío que impactará en la planificación territorial de Neuquén capital durante los próximos años.
Lo que hay que saber
- Neuquén destinó más de 800 millones de pesos en la última temporada a programas de fruticultura, incluyendo financiamientos, cobertura ante granizo y apoyo a agroindustria.
- La provincia impulsa una ley para proteger sistemas de riego y drenaje centenarios que garantizan la producción agrícola, con el objetivo de ordenar el crecimiento urbano sin sacrificar tierras productivas.
- El trabajo conjunto entre Neuquén, Río Negro y Senasa en sanidad y control de plagas (mediante liberación de insectos estériles) busca mantener estándares que abren mercados internacionales para frutas patagónicas.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la liberación de insectos estériles y por qué importa en Neuquén?Es una técnica de control biológico que libera insectos machos estériles para reducir poblaciones de plagas sin usar químicos. Preserva el estatus sanitario que permite a frutas neuquinas acceder a mercados internacionales y garantiza la viabilidad de la fruticultura regional.
¿Por qué el Gobierno provincial protege infraestructura de riego de hace 100 años?Esos sistemas de riego y drenaje son fundamentales para que los suelos del Alto Valle sigan siendo productivos. Sin protección legal, la urbanización desordenada podría destruirlos, acabando con la fruticultura local y afectando economías enteras de ciudades como Neuquén capital y Cipolletti.



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