Sin la comunidad es imposible: cómo Neuquén mapea la droga con denuncias vecinales

La asistente letrada de la Unidad Fiscal de Narcocriminalidad, Mariana Querejeta, explica cómo la desfederalización del microtráfico impulsada por Rolando Figueroa permitió cambiar la estrategia: menos números, más territorio. Ya secuestraron 100 armas en allanamientos.
General04/10/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

La lucha contra el microtráfico en Neuquén dejó de ser solo un problema de expedientes judiciales y números para convertirse en una disputa territorial concreta: recuperar barrios, calles y la sensación de seguridad cotidiana de los vecinos. Esa es la perspectiva que sostiene Mariana Querejeta, asistente letrada de la Unidad Fiscal de Narcocriminalidad del Ministerio Público Fiscal de Neuquén, quien participa del modelo que el gobernador Rolando Figueroa impulsó hace poco más de un año y medio para que la provincia asuma directamente la persecución del último eslabón de la cadena del narcotráfico.

Desde finales de febrero de 2025, cuando se creó la Unidad Fiscal especializada, Neuquén cambió de enfoque. En lugar de depender del fuero federal para investigar organizaciones criminales de gran envergadura, la provincia concentró su poder de investigación en el daño concreto que genera el microtráfico en los barrios: la violencia territorial, las armas, el control de espacios públicos. Querejeta tiene casi dos décadas de experiencia en narcotráfico, 18 de ellas en el fuero federal, así que su testimonio no es menor: la desfederalización representa una transformación real en la manera de ver el problema.

Los números que la provincia reporta hasta ahora hablan por sí solos. Se alcanzaron 197 condenas desde que comenzó esta política. En allanamientos exclusivamente por microtráfico, se secuestraron 100 armas, la mayoría de alto calibre. Esos bienes decomisados, según Querejeta, se reutilizan para fortalecer las investigaciones y los planes de salud. Pero lo más relevante va más allá de estos números: durante 2025 descendieron significativamente los delitos conexos como robos, hurtos, daños, lesiones, amenazas y violencia vinculada con bandas. Para la funcionaria, es el indicador más claro de que algo cambió en el territorio.

La estrategia neuquina se apoya en un pilar que el fuero federal no priorizaba: las denuncias anónimas de los vecinos. Cuando Querejeta habla del mapa de denuncias ciudadanas que recibe la Unidad Fiscal, describe una realidad desgarradora pero útil: cada tres o cuatro cuadras de la ciudad de Neuquén hay un punto de venta reportado. Esa información, que llega de quienes viven en los barrios, permite priorizar dónde concentrar los esfuerzos. No se puede investigar todo a la vez. Por eso Querejeta pide paciencia a quienes denuncian y esperan respuesta inmediata, pero deja claro que cada denuncia se escucha, se lee y se registra. La Unidad Fiscal utiliza criterios de priorización: puntos donde hay violencia activa, utilización de armas, amenazas, y comercialización de sustancias de mayor daño social, particularmente cocaína.

La coordinación institucional es parte central del modelo. Querejeta destaca el trabajo conjunto entre el Ministerio de Seguridad, el Poder Judicial, la Legislatura, los municipios y la Policía del Neuquén, especialmente con el área de Antinarcóticos. Como próximo desafío, plantea profundizar la articulación con el fuero federal para seguir la ruta de la droga hacia sus orígenes, es decir, quiénes abastecen los puntos de venta territoriales. Pero el cambio de foco ya está claro: no se trata de interrumpir shipios enormes de cocaína (eso sigue siendo tarea federal), sino de eliminar la comercialización en la esquina del barrio, la violencia que genera eso, el control de territorio que ejerce el microtraficante local.

Para los neuquinos, esto significa recuperar espacios públicos, calles donde no hay enfrentamientos entre bandas rivales, barrios donde los niños pueden jugar sin riesgo. Significa que cuando la policía desactiva un punto de venta, los vecinos lo sienten inmediatamente. Significa que esa cuadra vuelve a ser de la comunidad. Querejeta lo sintetiza con claridad: sin la participación comunitaria, es imposible bajar la violencia fuertemente. La información que solo viven quienes habitan los barrios es insustituible para cualquier investigación. Y cuando ve que los vecinos responden a una investigación exitosa con alivio, con gratitud, con la percepción de que algo cambió, sabe que la estrategia está tocando el problema de verdad, no solo en los tribunales sino en la vida cotidiana de Neuquén.

Lo que hay que saber

  • La Unidad Fiscal de Narcocriminalidad se creó en febrero de 2025 y permitió que Neuquén asuma la persecución del microtráfico en lugar del fuero federal, enfocándose en el impacto territorial en barrios específicos.
  • Desde la implementación de la política, se lograron 197 condenas, se secuestraron 100 armas de alto calibre en allanamientos, y descendieron delitos conexos como robos, hurtos y violencia vinculada con bandas.
  • El modelo se basa en denuncias anónimas de vecinos que mapean puntos de venta (reportados cada 3 o 4 cuadras en Neuquén capital) y criterios de priorización que focalizan en zonas con violencia, armas y sustancias de mayor daño social como cocaína.

Preguntas frecuentes

¿Si hago una denuncia anónima sobre microtráfico en mi barrio, qué tiempo tarda la respuesta?

Mariana Querejeta reconoce que las respuestas no son inmediatas porque la Unidad Fiscal debe priorizar. Se enfoca primero en puntos donde hay violencia activa, utilización de armas, amenazas y comercialización de drogas de mayor daño social. Pide paciencia a los denunciantes y aclara que todas las denuncias se leen, escuchan y registran, aunque no todas se investigan en el mismo orden.

¿Qué diferencia hay entre que persiga la droga la provincia o el fuero federal?

La provincia se concentra en el microtráfico y su impacto territorial en los barrios (violencia, control de espacios, armas en manos de vendedores locales). El fuero federal persigue organizaciones criminales grandes que abastecen a los puntos de venta. Neuquén cambió el foco: antes el vendedor en la esquina no era prioridad federal; ahora es el centro de la estrategia porque es quien genera violencia y domina territorios donde viven las familias neuquinas.

Redacción Abierta

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