Verano recargado: calor, menos agua y señales claras del cambio climático en Neuquén

El aumento de temperaturas, la escasez hídrica y los eventos extremos marcan un antes y un después en el verano neuquino. Lo que antes era una ola de calor, hoy se siente como un síntoma global con impacto local.

Actualidad22/01/2026Redacción AbiertaRedacción Abierta

En Neuquén, este verano no solo se vive como uno de los más calurosos en los últimos años, sino también como una postal del cambio climático. Las temperaturas se mantienen altas por más días, las noches ya no traen el alivio esperado y los recursos hídricos están cada vez más exigidos. A esto se suma el riesgo de incendios, que mantiene en alerta a toda la región patagónica.

Según los datos oficiales, la provincia atraviesa una emergencia hídrica e ígnea que no es circunstancial: se trata de una tendencia marcada. Las temperaturas mínimas y máximas vienen en ascenso sostenido, con registros que muestran más días extremos y “noches tropicales”, esas en las que el calor no da tregua ni al cuerpo ni al sistema energético.

El agua también está en el centro de la escena. Menos nieve acumulada, menos caudal en los ríos y más evaporación hacen que la oferta no alcance al aumento de la demanda. La isoterma de 0°C —ese límite en la montaña que separa la lluvia de la nieve— está subiendo y eso cambia todo el ciclo hídrico de la región, afectando desde el consumo humano hasta el riego y la industria.

Este combo de calor, poca agua y nutrientes en exceso favorece otro fenómeno: las cianobacterias. En lugares como Villa El Chocón, el Gobierno activó operativos de control y prevención, reforzando la seguridad del agua potable y difundiendo recomendaciones sanitarias para evitar riesgos en salud humana y animal.

Ante este panorama, la Provincia articula acciones concretas que van desde el Plan de Acción Climática y la mejora de infraestructura hídrica, hasta campañas de concientización para fomentar el uso racional del agua y evitar incendios. La consigna es clara: el cambio climático ya no es un tema del futuro. En Neuquén, se vive y se enfrenta desde el presente.

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